Cuadro

Una obra que no busca explicarlo todo ni imponer una única lectura. Así es el cuadro del gaditano, Juan Miguel Martín Mena, autor de la pintura encargada por los Nazarenos de Palencia para guiar el proceso de Coronación Canónica de Nuestra Madre la Virgen de la Amargura, la cual fue desvelada en la tarde del 10 de enero en un acto celebrado en el Centro Cultural Provincial de la capital, y que contó con el acompañamiento de la Banda de Cornetas y Tambores de la Cofradía.
 
La obra está realizada en técnica mixta sobre papel de algodón encolado a tabla, la cual se traduce como una imagen que propone “contemplación, silencio y tiempo”, ha afirmado Martín Mena, quien ha apuntado que se apoya en la “tradición para seguir hablándonos en presente”.

 

El andaluz ha detallado durante el acto que la imagen ha sido concebida como un cartel que se expande, que se descompone en pequeños fragmentos visuales y que se acerca a cada espectador de una manera distinta, al igual que “cada devoto se acerca a ella a rezarle de manera diferente”.

La obra dialoga con la iconografía clásica de la Inmaculada Concepción, “no desde la copia literal, sino desde la evocación simbólica”, dado que esta referencia está históricamente vinculada a la devoción mariana de la Cofradía del Nazareno y “tenía que plasmarse de cierta forma en el cartel”, subrayó.

El nombre de Juan Miguel Martín Mena resuena en el sur de España por su intensa vinculación con el mundo cofrade, tras ser cartelista de la Semana Santa de Córdoba en 2021, realizar el cartel del Cautivo de Málaga y el del Centenario de la Coronación Canónica de la Virgen del Rocío en 2018, entre otros.

Además, Martín Mena, que también fue el responsable del diseño del tercer centenario de NP. Jesús Nazareno, ‘El Abuelo’, ha sido el encargado de realizar el logotipo de la Coronación Canónica de la Amargura que acompaña a toda la cartelería, documentos e infografías de la Cofradía desde hace varios meses.

Al detalle

Para la ejecución del cuadro, el autor ha utilizado acuarela, grafito y bolígrafo, junto con recursos propios del collage para crear textura, superposición y juego de planos. Esta forma de trabajar “no es solo una decisión técnica, sino también conceptual”. Es decir, la imagen se construye por capas, igual que, a través de los años, la historia y la devoción a esta imagen.
 
En el centro de la composición aparece la Virgen de la Amargura, representada de cuerpo entero y fiel a su iconografía real. Ella es el eje de toda la obra, la presencia que ordena y sostiene el conjunto. Alrededor de la figura central se despliega un conjunto de elementos que funcionan como fragmentos de memoria y devoción: la estampa del Señor Jesús Nazareno, el escudo de la Cofradía, el escudo de la ciudad de Palencia, y varias invocaciones de la letanía lauretana, como ‘Espejo de justicia’, ‘Rosa mística’, ‘Torre de marfil’ y ‘Puerta del cielo’.

Junto a estos símbolos aparecen también, en la parte inferior, inscripciones en números romanos que remiten a momentos significativos de la historia de la hermandad, como el año del voto inmaculista o el año de ejecución de la talla de Nuestra Madre.

En el tratamiento del color, Martín Mena ha introducido una licencia cromática en los reflejos de los ropajes, utilizando de manera sutil tonos rojos o rosados y azules, colores tradicionalmente asociados a la percepción simbólica de María. Estos matices aparecen integrados en la pintura sin alterar la impronta inconfundible de la Virgen de la Amargura, que permanece reconocible en todo momento.

 

Una presentación con acordes

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