Cofradía Penitencial de N.P. Jesús Nazareno y N.M. La Virgen de la Amargura
Nuestra Madre la Virgen de la Amargura, Víctor de los Ríos, 1955.
Nuestra la Virgen de la Amargura es una escultura tallada por Víctor de los Ríos en 1955. Es una de las tallas más hermosas de María.
Su amargo rostro y el gesto pacífico de sus manos le otorgan una gran piedad y delicadeza. Es precisamente su rostro su mayor belleza y curiosidad: cuando recibe una luz frontal parece una virgen joven de entre 25 y 30 años; pero si la luz es cenital, lateral o inferior se convierte en una mujer madura de unos 40 o 45 años.
Va vestida con un traje negro con estampados en oro y con un velo blanco punteado sobre el que se asienta otro velo del mismo color que el traje.
Voto Concepcionista
No fue hasta el siglo XIX cuando la Iglesia proclamara la Inmaculada Concepción de María como Dogma. Sin embargo, más de dos siglos antes, numerosas asociaciones cristianas sintieron la necesidad de defender la Concepción sin Mácula de Nuestra Madre. Primero los Franciscanos. Y de su mano, a comienzos del siglo XVII, las primeras Cofradías Penitenciales empezaron, empezamos, a proclamar Votos Concepcionistas.
En nuestra Cofradía, se realizó por primera vez el 8 de diciembre de 1615. Se salió en procesión extraordinaria con todas las insignias y acompañados por música de ministriles a las 15 horas, yendo desde el Palacio hasta la Plaza de San Francisco donde el Abad franciscano recibió a la comitiva y tomó el siguiente juramento:
“Nos, el Hermano Mayor y los alcaldes de la Cofradía Penitencial de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Madre la Virgen de la Amargura, en nombre propio y en representación de todos los Hermanos que actualmente forman nuestra Cofradía, ante Dios Nuestro Señor, aquí presente en el Santísimo Sacramento del Altar, y ante la Bienaventurada Virgen María, Nuestra Madre Amantísima, juramos y hacemos votos de confesar y creer en todo momento, que la Virgen Santísima fue concebida en Gracia de Dios y sin pecado Original por especial privilegio del Señor, y ofrecemos dar nuestras Vidas, si fuera necesario, por la defensa y confesión de esta verdad, hoy definida como dogma de fe por el magisterio infalible de la Iglesia”.
“Así lo hacemos, así lo confesamos, y así lo prometemos en presencia de Nuestro Padre Jesús Sacramentado, resumiendo nuestros sentimientos en esta popular Jaculatoria que ahora repetimos con todo el fervor de nuestras almas”.
“Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar y la Inmaculada Concepción de María Santísima, Madre de Dios, concebida sin mancha de pecado original desde el primer instante de su ser natural”. Amen.
Esta fórmula se sigue reproduciendo año tras año el día de la Inmaculada Concepción, fiesta grande de la Cofradía.