El lunes, 8 de diciembre, en la festividad de la Inmaculada Concepción tendrá lugar la bendición del tradicional belén

La capilla de la Cofradía palentina acoge el 6, 7 y 8 de diciembre el tradicional Triduo dedicado a Nuestra Madre la Virgen de la Amargura, la cual se encuentra inmersa en su proceso de Coronación Canónica, siendo el próximo lunes, con la festividad de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María, el día mayor del sentir nazareno.

El proceso abierto de coronación implica, como novedad, que Nuestra Madre no se encuentre en su habitual espacio, ya que ha sido trasladada a los pies del altar, donde cuenta con una sobria, pero especial decoración que perdurará más allá del Triduo mariano.

Ante ella se podrán colocar velas específicas con las peticiones y oraciones de cofrades y palentinos, tanto durante los tres días de la celebración como durante las jornadas de apertura marcadas cada semana. A su vez, el cuadro dedicado a la Inmaculada Concepción sustituye el vacío que ha dejado el traslado de la Amargura de la localización tradicional dentro de la capilla.

Más en concreto, las eucaristías enmarcadas en el Triduo tendrán lugar el sábado, 6 de diciembre, a las 19 horas; el domingo, 7 de diciembre, a las 11.30 horas; y el lunes, 8 de diciembre, a las 12 horas. 

Durante la jornada festiva de la Inmaculada Concepción, se procede a la entrega de diplomas a aquellos hermanos que cumplan 75, 50 y 25 años como nazarenos, así como a la bendición del tradicional belén de cara a las fechas navideñas.

Voto de sangre concepcionista

Al término de la misa tiene lugar uno de los momentos destacados de la jornada, donde el hermano mayor y los alcaldes (con las varas de mando) y/o algún miembro de la Junta de Gobierno y de la Guardia Civil, como hermanos honorarios, 
renovarán arrodillados ante la custodia con el Santísimo frente al altar el voto de Sangre Concepcionista formulado el día 6 de diciembre de 1615.

Nos, el hermano mayor y los alcaldes de la Cofradía Penitencial de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Madre la Virgen de la Amargura, en nombre propio y en representación de todos los Hermanos que actualmente forman nuestra Cofradía, ante Dios Nuestro Señor, aquí presente en el Santísimo Sacramento del Altar, y ante la Bienaventurada Virgen María, Nuestra Madre Amantísima, juramos y hacemos votos de confesar y creer en todo momento, que la Virgen Santísima fue concebida en Gracia de Dios y sin pecado Original por especial privilegio del Señor, y ofrecemos dar nuestras Vidas, si fuera necesario, por la defensa y confesión de esta verdad, hoy definida como dogma de fe por el magisterio infalible de la Iglesia.

Así lo hacemos, así lo confesamos, y así lo prometemos en presencia de Nuestro Padre Jesús Sacramentado, resumiendo nuestros sentimientos en esta popular Jaculatoria que ahora repetimos con todo el fervor de nuestras almas:

“Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar y la Inmaculada Concepción de María Santísima, Madre de Dios, concebida sin mancha de pecado original desde el primer instante de su ser natural”.

Amen.

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